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MEMORIAL: La Carne de Burro No es Transparente (Parte V)

El Burro, la guerra y la paz

Por: Deison Luis Dimas Hoyos*.| 16 de Junio de 2016

Un animal que debe estar de lo más de contento con que se firme la paz en Colombia es el burro. De hecho, este animal ha sido seriamente afectado por el conflicto armado y por las lógicas de un sistema que ha menospreciado su valor cultural histórico y su aporte a los aspectos productivos en el campo colombiano.  

Las cifras son contundentes, mientras en el mundo el inventario de ganado asnal crece a tasas promedio de 1% anual, en Colombia la disminución de burros y burras ha sido de 58,4% en la última década y de 77% en los últimos 20 años. Esta tendencia es notoria desde 1989.

Inventario de burros y burras en Colombia y en el Mundo. 1964- 2014 (Cabezas)

Fuente: Faostat 1964-1993. DANE- Encuesta Nacional Agropecuaria 1994- 2014

Según cifras de la Encuesta Nacional Agropecuaria del DANE, en 2014 hay más burros (69.666 cabezas) que burras (48.842 cabezas). Por otra parte, la costa Caribe sigue amparando la mayor cantidad de asnos en el país, el 86%, siendo muy importantes los departamentos de La Guajira (39 mil cabezas),  Magdalena (16 mil) y Bolívar (13 mil).

La disminución del inventario de burros (as) coincidió con un periodo de cambios estructurales. Por ejemplo, con el cuentico de la libre competencia se disminuyeron las áreas sembradas de cultivos de pan coger; hubo una mayor penetración de comida industrial e importada en nuestra dieta, nómbrese los embutidos; a la par, se recrudeció el conflicto armado, donde el burro fue víctima; y esa misma guerra, generó un mayor desplazamiento de comunidades, crisis humanitaria, acaparamiento de tierras y la fragmentación del tejido social tanto en el campo como en la ciudades.

Hoy pululan las noticias sobre asesinatos de burros en el Caribe, de las cuales surgen varias hipótesis; sin embargo, esa mortandad no es más que el reflejo de una sociedad en conflicto, enferma, intolerante e indolente ante las muertes violentas, cualidades que se han cimentado producto de ese mismo conflicto.

La guerra y el consumo

Los burros han sido violentados en esos territorios enmarcados como testigo de este conflicto. Haciendo un poco de memoria, en marzo de 1991 grupos paramilitares asesinaron al campesino Jorge Luis Martínez en la vereda Los Burros en la Inspección municipal de Arenas Monas, en San pedro de Urabá.

En Pailitas Cesar, en el caserío El Burro, en febrero de 1997 paramilitares asesinaron a dos campesinos, uno de ellos de nombre José del Carmen Santana; situación que se repitió en octubre del mismo año, cuando en El Piñón Magdalena paramilitares incursionaron en el caserío Mata Burro, y con lista en mano, asesinaron a Virgilio Charris Camargo.

Asimismo, los burros han sido violentados desde su máxima expresión, violentando su nombre, recreando con ellos escenarios de crimen derivados de esta herencia “traquetiana” de colocarle alias a todo. De esta forma, inmiscuyeron la figura del animal en este conflicto y aparecieron “burros” capturados y asesinados, y otros que murieron pero bajo la categoría bélica ‘dados de baja’. Burros hubo en la las Farc, en los paramilitares, y ahora, trafican drogas en el clan Úsuga o del golfo, o urabeños o gatianistas o como se llamen.

En la práctica el burro ha sido violentado como instrumento bélico; recordando con esto, marzo de 1996, el burro bomba en el municipio de Chalán Sucre. En esa ocasión el frente 38 de las Farc atacó el comando de policía de este municipio colocando como carnada un burro con explosivos. Un claro ejemplo de denigración y menosprecio social por la vida.

¡Pero ojo! Ante los hechos, el subdirector de la Policía de la época, general Luis Enrique Montenegro, calificó de cómplices a los habitantes de Chalán por no informar sobre la presencia de los guerrilleros, provocando con sus palabras un manto de estigma e inseguridad municipal, un seguido y continuo despojo paramilitar y el karma del desplazamiento forzado en todos los Montes de María.

La matazón no paró allí. Los últimos reportes periodísticos de conocimiento público fueron los ocurridos el 21 de julio de 2011, cuando un comando armado de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc activó un burro con 40 kilos de ANFO y metralla contra la inspección de policía de Guayabal en San Vicente del Caguán. Al año siguiente, en agosto de 2012 estalló otro burro bomba en zona rural de San Andrés de Curquía Antioquia dejando como saldo un burro muerto, dos soldados y tres civiles heridos.

Esta práctica es de carácter internacional. Lo talibanes convirtieron en comunes los ataques contra las fuerzas de seguridad gringo-afganas utilizando burros llenos de explosivos. Esta táctica bélica fue utilizada en las provincias de Kandahar (2008), Helmand (2009), Herat (2011) y Sayadabad (2013).

En Colombia los burros también han sido víctimas desde el punto de vista de las amenazas. Matar un burro en una parcela es sinónimo de venganza, preaviso de invasión o ataque criminal. Matan burros, caballos y perros, y queman ranchos también.

David Lara Ramos, en el portal Las2orillas narró en una nota el drama de los desplazados en la vereda Pua, del corregimiento Arroyo Piedra en Bolívar. Según Lara, en 2010 un grupo de hombres mataron 8 burros en esta vereda; posteriormente, en 2014 hombres con pasamontañas quemaron casas y amenazaron con panfletos a los pobladores. Estas familias en condición de desplazamiento forzado esperan fallos de restitución de tierras.

Muy cerca en Cartagena y Barranquilla las denominadas pandillas usan animales como carne de cañón en sus entrenamientos. Estos grupos roban burros y caballos de carga, y luego los asesinan con arma blanca. El caso más reciente sucedió en el barrio Santa Rita Cartagena, donde en un enfrentamiento entre pandillas una burra murió por un disparó con arma de fuego.

Por el lado del consumo, el burro hace parte de un negociazo informal, insalubre, subterráneo y jugoso. Con la descomposición social a causa del conflicto han proliferado economías ilegales, empleos informales e ilegales, emprendimientos ilegales. Del burro, es un negocio su carne y su piel, una esfera de la reproducción del capital que carcome la reproducción del animal.

En agosto de 2014, con la captura de un señor llamado Luis Manuel Anaya Madera, apodado “lucho burro”, se descubrió el engranaje del mercado ilegal de carne de burro. Este personaje coordinaba una red de robos y beneficio (matanza) de burros y caballos en mal estado en el municipio de Lorica, Córdoba. Red criminal que se expandió por todas la veredas de Córdoba y Sucre. Según el capturado, la carne burro tenía como destino Bogotá. ¡Vecino véndame 1.000 pesos de burro!

“En 2008 en la calle 17 con Carrera 35 de la ciudad de Barranquilla se desmanteló un matadero clandestino de burros en el barrio El Rebolo. Los animales eran comprados de La Guajira y sus condiciones de salud eran deplorables”

En esta lógica de la libre competencia y la eficiencia, la carne y la piel de burro engranan en un mercado que busca abaratar los costos de las materias primas en industrias como la de carnes y embutidos, así como la marroquinería.

Las noticias recientes son para lamentar. Existe una masacre coordinada de burros en las zonas rurales del Caribe. Estos son los casos:

Burros asesinados en la Costa Caribe con el motivo de quitarle su piel, 2016

Fuente: CEPSCA

Dicen que la matanza de burros en el Caribe es por su piel, que es para venderla en el mercado de China (raro, dado que en la China hay mas de 7 millones de burros). Otros dicen que es para camuflar droga. Muchas hipótesis, pero resultados poco concretos.

La Fábula: Con esta matazón de burros, muchos burros y burras se preguntaron ¿y esta es la paz de Santos? A lo que otros burros contestaron, ¡No!, la paz no es de Santos, ni de Reyes magos, es de todos, incluso de aquellos que se oponen y que evaden impuestos en Panamá; esta paz nos conviene a todos, así el Procurador diga que no somos sujetos de derecho; porque la sociedad tiene una deuda histórica con nuestro campo, ese campo que nos vio crecer y que nos dio alimento, y que para algunos no existe ni es importante.

En este contexto de desinformación “caracoliano” y “ereceénico”, los burros y otros animales debatían entre la guerra y la paz. Para aprovechar la confusión apareció uno de esos senadores de la patria recogiendo firmas contra la paz “el  senador GAmín”.  En su convencimiento trataba de recoger las firmas de muchos burros. De repente, apareció el León diciendo: “¿oiga Gamín usted pagó el servicio militar?

Lo que ofuscó a Gamín diciéndole: No sea sapo

Ante esto, el Leon le dijo: Yo soy un León, no Sapo.  Por qué mejor no pone a firmar a sus amigos los gatos y de paso a la gata?

Gamín contestó: Gata será su madre

León: respéteme…. Así es su resistencia civil, la que no resiste ni un debate.

Ante tanto alboroto, los burros intercedieron y dijeron ¡ya párenla! que a los que están despellejando en Sucre, Córdoba y todo el Caribe son a nosotros, esos mismos que han cargado de explosivos, nosotros colocamos los muertos en esta guerra, es muy fácil promover la guerra desde el confort del piso 20 de un condominio en una gran ciudad; por tanto no le firmamos nada a Gamín, podemos ser burros pero no pendejos, ya paremos esta guerra, no queremos más muertos y le damos un sí a la Paz.

*Economista de Sampués Sucre, Investigador de CEPSCA

 Otras entregas de este memorial:

 Parte 1: El Burro, la jerga y algo más

 Parte 2: El Burro y su cotarro político

 Parte 3: El Burro y  el arte musical

Parte 4: Las fiestas del amigo fiel

 

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