Universidades: ¿Para qué investigar?

Por: Rafael Orduz I 22 de Agosto de 2012

 

Hay universidades dedicadas a la docencia. Las hay también de investigación. También existen aquellas de docencia con investigación. ¿Por qué investigar? ¿Qué mitos hay que superar? ¿Cómo les va a las universidades colombianas?

Las universidades de todo el mundo, aunque de manera muy especial las de los llamados países emergentes, tienen que modernizarse. Por eso hay movimientos audaces que buscan incidir sobre la docencia, la gestión académica, el gobierno de la U, la consecución de recursos diferentes a los de las matrículas y, muy especialmente, en la investigación.

El entorno obliga a las universidades a reformarse. La legislación de los diferentes países las coloca de cara a procesos de acreditación nacional e internacional. La internacionalización cambia los patrones nacionales educativos. Las universidades buscan nichos. Muchas no podrán competir con los monstruos californianos aunque, con certeza, en ámbitos como los de la biotecnología, podrían desarrollar ventajas subregionales. La cooperación entre universidades y centros de investigación de varios países es un imperativo.

La investigación es una necesidad: debe estar vinculada a los contenidos y los métodos de la docencia, a la conformación de programas de posgrado, incluyendo los doctorados. Las competencias para la formulación de problemas, la incorporación de metodologías digitales, son imperativos.

No obstante, algunos han considerado que la investigación se refiere sólo a lo que podría llamarse las ciencias naturales. Olvidan que las universidades, generadoras de conocimiento, juegan un papel primordial en procesos de apropiación social, incluido el mundo empresarial. Investigación e innovación van de la mano.

Los resultados de la investigación suelen reflejarse, parcialmente, en publicaciones. A Colombia no le va muy bien.

Para Scimago, en el Ranking Iberoamericano 2012, las universidades brasileñas rompen los récords. La U. de São Paulo, con 75.000 estudiantes matriculados (menos del doble que los de la U. Nacional colombiana, que tiene 45.000), es de lejos la primera de Iberoamérica, con más de 44.000 publicaciones de primera línea en el período 2006-2010. Con menos de la décima parte de la producción, la primera colombiana es la Nacional, con 4.302 publicaciones. Ocupa el puesto 47 en Iberoamérica.

Los Andes es la universidad que ocupa el puesto 97 en el escalafón, con 1.709 publicaciones.

Esas y algunas otras son orgullo colombiano y, sin embargo, no están cerca del “top”.

La investigación científica cuenta, en el mundo entero, con apoyo del Estado. Según Paula Stephan (¿Cómo moldea la economía la investigación?, Harvard Press, 2012), el mayor aportante a los fondos de investigación universitarios en EE. UU. es el Gobierno Federal (59,3% en 2009, sin incluir apoyos de gobiernos locales). Sólo la U. de Stanford recibió en 2009 US$749 millones, muy por encima del 10% de las regalías criollas cuya ejecución, lamentablemente, está inscrita en un laberinto lejano a la ciencia y la tecnología.

Articulo publicado y tomado de www.elespectador.com

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