Un Parque NO es Cosa de Locos. La Vida en el Caribe es Maravillosa, Quizá por eso Somos Diferentes

Por: Deison Luis Dimas Hoyos l 29 de Julio de 2013.

 

 

La inexistencia de instalaciones deportivas, el inagotable juego de futbol en canchas polvorientas, las riesgosas corralejas y la proliferación de estancos de bebidas y billares con una marcada presencia de menores de edad es prueba infalible del fracaso en política pública en materia de recreación, deporte y cultura.

En los pueblos autóctonos de nuestro Caribe aún acontecen hechos que distraen el alma, relajan las vicisitudes de la vida y nos lleva en ocasiones al elixir de nuestra originalidad. Para explicar esto, hace poco aconteció uno de esos hechos que marcan la vida de nuestros pueblos y que redundan en otras consideraciones.

En el municipio de Sampués Sucre, un personaje sin habla, orate, caminante y residente en las pesebreras de una hacienda fue objeto de renombre y centro de noticias locales por algunos días, pues de la noche a la mañana compró una bicicleta, el pasear en ella causaba admiración y luego fue motivo de solidaridad cuando 5 días después de comprarla se la robaron. La noticia del personaje me causó curiosidad y me motivó de paso a redactar algunas notas sobre el hecho. Pensé escribir sobre muchas cosas, la inseguridad, la injusticia, la admiración por los locos, o de lo que mi querida madre en su saber provinciano pregonaba que en Sampués ¡los locos se curan!

En este orden de acontecimientos algo me quedó muy claro: en Sampués, como en muchos otros pueblos, estos sujetos a quienes llamamos locos son personajes insignes del imaginario y de la construcción histórica del municipio, son la evidencia de lo caritativo de nuestro pobladores, son el eje de la alegría en cuanto a la burla por su comportamiento, y por supuesto, desde el lado de la niñez son motivo de juego, gozo, distracción y miedo. Pero esto último me lleva a una conclusión, que cuando en los espacios públicos del municipio no existen parques infantiles dotados de lo básico, un tobogán, un sube y baja y un columpio, para los niños los locos son el único factor de distracción existente en las calles de nuestros pueblos.

 

Foto: www.sampues-sucre.gov.co

 

El panorama es desalentador, pues lo poco que hoy existe de recreación y el esparcimiento orienta a la niñez y juventud hacia caminos lejanos a su desarrollo psicosocial. Prueba de ello, la inexistencia de instalaciones deportivas, el inagotable juego de futbol en canchas polvorientas, el arriesgar la vida en las corralejas y la proliferación de estancos de bebidas y billares con una marcada presencia de menores de edad.

 

En este lugar en algún tiempo hubo un parque infantil en Sampués.

 

Pero el déficit de parques infantiles de carácter público no solo es una característica particular en Sampués, sino en todos los municipios de Sucre, ni siquiera los entes gubernamentales responsables de la construcción y manejo de los mismos, tiene una estadística clara de cuántos parques infantiles existen en el departamento, ni mucho menos reconoce que tener un parque público infantil es importante para la capacidad formativa del niño, la sana diversión y el desarrollo integral y psicosocial en la infancia. Lastimosamente en nuestros pueblos ya queda poco o nada de parques infantiles públicos, los recuerdos de un tobogán, de un sube y baja y un columpio son solo recuerdos, y hoy en día se ven aplacados por distracciones alocadas, como los juegos virtuales y su carácter individualista o quizás el embarazo prematuro; y por distracciones no tan locas, como el pandillismo y la drogadicción. Ambas afectan el progreso y la cohesión social en las comunidades.

 

Foto: kryptoniano.deviantart.com.es.doblaje.wikia.com

 

Volviendo al tema de los locos, estos han hecho parte del imaginario sociocultural en otras regiones del mundo; por ejemplo, en Vela del Coro Venezuela, se celebra la fiesta de los santos inocentes como la fiesta de los locos; además, quién no recuerda a la Familia Adams que se popularizó internacionalmente por ser una parranda de locos estadounidenses o a Chaparrón Bonaparte y Lucas, los locos que poco se preocupaban por que la gente seguía diciendo que estaban locos. Por último, y para remarcar, el municipio de Cadereyta, Estado de Nuevo León México, es reconocido como la ciudad de los columpios o la tierra de los locos. En efecto, hace mucho tiempo en ese lugar existió un manicomio y cuenta la historia que un siquiatra que se residenció en la ciudad tranquilizaba a sus pacientes distrayéndolos en columpios.

Después de este breve recorrido, el sentir es que las autoridades gubernamentales atiendan nuestra impaciente locura, y así se construya en nuestros pueblos columpios que nos tranquilicen o parques infantiles de carácter público amplios y bien dotados que recreen a nuestra niñez. Estos espacios a parte de propender por el esparcimiento, deben tener un fuerte componente cultural y de empoderamiento comunitario, además, contar con una buena iluminación y una administración que evite su rápido deterioro. Pero claro está, esto no es una cuestión de locos, sino de una voluntad política que encamine con buen sentido la ejecución de las políticas públicas.

 

  • (1) Economista de la Universidad Nacional de Colombia e Investigador de CEPSCA.
  • Las opiniones expresadas son propias del autor, no comprometen al centro de estudios en sus contenidos.

 

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Comentarios  

0 #1 jose lisandro chima 26-01-2015 23:04
cordial saludo,Deison Luis Dimas Hoyos en esta oportunidad solo para reconocerle el buen estilo y contenido de su articulo Felicitaciones !!!.

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